Qué es un Pagaré

Los pagarés son un documento financiero que se emite y entrega a otra empresa o persona con un objetivo muy claro que no es otro que contraer una obligación monetaria. Es decir, se compromete a abonarle una cuantía de dinero en una fecha determinada.

Es muy habitual ante ciertos problemas de liquidez por parte de sus emisores y que prefieren pagar con este formato que con otra clase de productos, incluido el abono tradicional a cuenta. Se trata de una práctica a la que recurren algunas pequeñas y medianas empresas para solucionar sus problemas contables.

Este es un sistema que se utiliza no solo para pagar a clientes o empresas de servicios, sino también a sus propios trabajadores. Aunque de una forma puntual y nunca como un hábito más o menos regular en el envío de importes monetarios a terceras personas. Por otra parte, y para entender mejor su comprensión, es un producto que es muy parecido a lo que es una letra de cambio.

Requisitos para emitir correctamente un pagaré

Además de todas estas condiciones, el pagaré debe contener unos requisitos mínimos para que el documento sea válido y que son los siguientes:

  • Debe expresarse en el documento de una manera muy clara la palabra “pagaré”, no valiendo otras acepciones o vocablos.
  • Será necesario que se incluya en todos los casos el vencimiento. Es decir, el plazo en donde se abonará el dinero a otra empresa o persona.
  • Se designará un lugar un pago. No tiene por qué ser un banco en concreto o en una dirección determinada. Sino que por el contrario bastará con que se indique la población en donde se va a efectuar esta movimiento bancario (Madrid, Barcelona, Segovia…)
  • Será una promesa firme con la que se compromete el emisor para realizar el abono y que se expresará, bien en número o en letras.
  • Por supuesto que es obligatorio que en este documento quede reflejado el lugar y la fecha de emisión de este producto. Al igual que la firma del emisor ya que si faltasen algunos de estos datos seria declarado como nulo y por tanto no podría cobrarse bajo ningún aspecto.

Pagaré a la orden y no a la orden

De todas formas hay una diferencia en este producto financieros que puede llevar a ciertos equívocos en su emisión. Es la diferencia que existe entre el pagaré a la orden y no a la orden, en donde el primero de ellos consiste en que su ordenante se compromete a abonar el pago seleccionado dentro de un periodo de tiempo determinado.

Mientras que por el contrario, el denominado no a la orden se basa en que no permite que pueda ser endosado a una tercera persona y como consecuencia de ello, se pueda generar una mayor capacidad de negociación. Aunque a través de la vía notarial y con el total consentimiento del emisor. Este es un aspecto que debe tenerse en cuenta para no llevarse alguna que otra sorpresa negativa en su formalización.

Aunque hay una ventaja en este último modelo de pago que algunos pequeños y medianos empresarios no saben: no tributan por el impuesto de Actos Jurídicos Documentados.

Con lo que pueden obtener un mayor beneficio económico con su emisión al ahorrarse este gasto fiscal. Mientras que por el contrario, tiene como principal desventaja el hecho de que no se pueda acudir a la vía ejecutiva para reclamar el correspondiente cobro, en caso de devolución o impago del mismo.

Por tanto, tendrá que determinar cuál de las dos alternativas se les es más eficaz para cada momento porque aportan características diferentes. Y que en principio, no son ni mejores ni peores, sino que van en función de las necesidades reales en la contabilidad de la empresa.