Crisis Climática y Récords de Calor en México

Última actualización: 29 junio, 2026
  • México ha registrado temperaturas históricas sin precedentes, alcanzando máximos de hasta 52.7 °C en Mexicali.
  • La canícula y el fenómeno de El Niño intensifican las olas de calor, afectando la salud pública y la producción agrícola.
  • El calentamiento de los océanos y la crisis climática global aceleran el aumento del nivel del mar y la pérdida de glaciares.

Calor en México

La situación climática en Latinoamérica ha llegado a un punto crítico, donde los episodios de calor extremo han dejado huella con una intensidad nunca vista. En México, el calentamiento se ha manifestado de forma especialmente agresiva, superando las medias habituales y encajando en una tendencia regional donde las lluvias torrenciales y las temperaturas sofocantes se han vuelto la norma.

Según los informes de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), el panorama es preocupante. El calentamiento en nuestro país ha sido más pronunciado que en otras zonas, situando a México y sus vecinos centroamericanos en el grupo de los años más calurosos desde que se empezaron a tomar mediciones oficiales. No se trata de una racha pasajera, sino de una crisis climática que ya está alterando la vida cotidiana de millones de personas.

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Hitos térmicos y récords históricos

Si hablamos de números, hay datos que ponen los pelos de punta. En Mexicali se alcanzó la impresionante cifra de 52.7 °C, marcando un nuevo récord absoluto para México. Este tipo de olas de calor recurrentes no solo afectan al territorio mexicano; en Brasil, São Paulo rozó los 37.2 °C y Río de Janeiro llegó casi a los 45 °C, demostrando que el continente entero está sufriendo un estrés térmico brutal.

Incluso cuando el calendario marca que es invierno, el clima nos ha jugado una mala pasada. A principios de 2026, mientras deberíamos estar abrigados, se registraron máximos históricos en estados como Michoacán y Guerrero. En Pungarabato, por ejemplo, el termómetro marcó 41.3 °C, superando su marca anterior. Por otro lado, Apatzingán alcanzó los 38.8 °C, dejando claro que las estaciones están totalmente trastocadas.

El análisis de los datos revela que enero de 2026 fue el décimo mes más cálido desde 1953, con una temperatura media de 17 °C, situándose medio grado por encima de lo habitual. Aunque gran parte del país se mantuvo libre de sequía a comienzos de año, la tendencia general apunta a un calentamiento acelerado que no da tregua.

Clima extremo México

La amenaza de la Canícula y el fenómeno El Niño

El verano trae consigo la canícula, ese periodo de 40 días donde el sol aprieta y las lluvias desaparecen. Para el año 2025, se previó que este fenómeno comenzara entre julio y agosto, con temperaturas que podrían superar los 44 °C en diversas regiones. Este «veranillo» ocurre por sistemas de alta presión que impiden que se formen nubes, dejando el cielo totalmente despejado y el calor a raudales.

Los estados que más sufren este embate son Coahuila, Nuevo León y San Luis Potosí en el norte, mientras que en el sur se ven castigados Oaxaca, Guerrero y Chiapas. En el Golfo y el Sureste, Tamaulipas, Veracruz y la península de Yucatán también enfrentan índices de humedad altísimos que hacen que la sensación térmica sea sencientemente insoportable.

Este escenario se ve agravado por la Oscilación del Sur o fenómeno de El Niño, que altera las temperaturas del Pacífico y potencia las olas de calor. Los expertos advierten que la combinación de El Niño y el calentamiento global está empujando las temperaturas a niveles peligrosos, poniendo en riesgo la salud de los más vulnerables, como niños y ancianos, quienes son propensos a sufrir golpes de calor y deshidratación.

Impacto en los océanos y desastres naturales

No todo ocurre en tierra firme; el agua también está hirviendo. En el golfo de México y el Caribe, las temperaturas superficiales han alcanzado niveles nunca antes vistos. Este calentamiento oceánico es el combustible perfecto para que los ciclones tropicales se vuelvan mucho más destructivos y potentes.

Un ejemplo devastador fue el huracán Melissa, un monstruo de categoría 5 que azotó Jamaica, dejando un rastro de destrucción y pérdidas económicas millonarias. En México, hemos visto cómo junio de 2025 se convirtió en el mes más lluvioso de la historia, provocando inundaciones y deslaves que demuestran que el clima se ha vuelto totalmente errático: o hay una sequía extrema o llueve hasta que el campo se inunda.

  • Retroceso glaciar: Los glaciares andinos pierden masa a un ritmo alarmante, afectando el suministro de agua para millones.
  • Subida del nivel del mar: El océano sube más rápido que la media mundial en zonas del Atlántico tropical.
  • Pérdidas agrícolas: El calor extremo y la falta de agua están diezmando las cosechas y el ganado.

La UNAM ha señalado que México se calienta más rápido que el resto del mundo, con un incremento de 1.8 grados Celsius desde la era preindustrial. Esta situación nos obliga a repensar nuestra estrategia nacional y a priorizar la acción climática para no quedar totalmente desprotegidos ante la furia de la naturaleza.

El panorama actual muestra un México azotado por récords térmicos, desde el desierto de Mexicali hasta las selvas del sur, donde la combinación de canículas intensas, océanos calientes y un calentamiento global acelerado está transformando el entorno y poniendo en jaque la salud y la economía del país.