Cesión de crédito

La cesión de crédito es uno esos términos en los que se entremezclan los aspectos jurídicos con los propiamente contables y que debido a esta circunstancia es más compleja su correcta comprensión. Pues bien, a nivel general se refiere a un negocio de naturaleza jurídica por el que una persona o empresa (acreedor) transmite a otra (cesionario) los derechos que representa el primero de ellos frente a un tercero.

Pero con una particularidad muy especial que es lo que caracteriza a esta figura y es que en ningún momento la relación inicial desaparece.

Para que se de origen a esta operación debe cumplirse con un requisito básico muy importante. No es otro que la obligatoriedad para que sea realizado bajo un consenso por ambas partes. Es decir, la voluntad común de los dos para llegar a un acuerdo sobre estas condiciones en la cesión de crédito. Algo que no en todas las situaciones se materializa y que propicia que sea anulada la operación.

Uno de los motivos para llevarla a cabo se debe al hecho que puede beneficiar a los dos partes de este complejo proceso jurídico. Debido fundamentalmente a que no se paraliza el activo circulante de la pequeña y mediana empresa y por tanto puede seguir desarrollando su línea de negocio con toda normalidad.

Modalidades de una cesión de crédito

Esta operación, a la vez contable y jurídica, no es completamente homogénea. Sino que por el contrario están habilitados dos modelos diferentes en su gestión. Uno de ellos es la cesión de crédito con notificación que se basa en que ambas partes del proceso están de acuerdo en el debido recordatorio del cambio de titularidad. Es la más frecuente ya que evita posibles problemas en la disputa y se formaliza con el conocimiento de todas las partes.

Mientras que por el contrario, también está disponible la cesión de crédito sin notificación. En la que se desarrolla este movimiento sin que exista un aviso previo al deudor sobre el cambio en la transmisión del derecho de cobro. En algunos casos, puede conllevar algunos problemas en las relaciones de los agentes empresariales que forman parte de este proceso. Más allá de otras consideraciones técnicas.

Cómo funciona este producto

La cesión de crédito se basa en dotarse de liquidez en la mayor inmediatez de tiempo. Supongamos un caso concreto de una empresa que tiene un recibo o factura por cobrar por la venta de un producto o el desarrollo de un servicio y que su vencimiento a tres meses a la vista.

Y que por cualquier circunstancia, necesita su importe para el buen funcionamiento de su contabilidad. En estas situaciones pueden optar por este producto a través de su gestión con una entidad bancaria que le permita la formalización de la cesión de crédito.

¿Qué se conseguiría? Pues algo tan importante como cobrar ese dinero de forma anticipada respecto a su vencimiento. En donde tendría que abonar un tipo de interés previamente pactado y sus consiguientes comisiones.

Estas operaciones se ejecutan cuando la empresa necesita esta punta de liquidez de forma inmediata y son dilaciones en el tiempo. No obstante, para que la operación sea rentable será necesario que el importe del recibo o factura sea elevado y no cantidades de pequeña cuantía.

Por otra parte, es muy conveniente saber que el contrato de la cesión de crédito es un documento que se gestiona a través de un notario y en el que aparecen los datos de las dos partes que forman este proceso.

Al igual que el importe del movimiento contable y que deberá ser firmado para que su validez sea total y legítimo. Siendo uno de los productos más habituales por parte de las pequeñas y medianas empresas que pasan por alguna que otra dificultad en su caja.